¿Se acuerdan del dicloroacetato, aquella molécula tan prometedora que no llegaría nunca a nuestros botiquines porque, según muchos "la industria farmacéutica no podría sacar partido de ella"? Pues el 24 de septiembre, el Dr Evangelos Michelakis de la Universidad de Alberta ha anunciado
que la fase II del ensayo clínico del DCA ha recibido la aprobación de la Agencia de Salud canadiense y está a punto de empezar.La polémica
En enero de este año, muchos foros y blogs se hacían eco de una investigación aparecida en la revista Cancer Cell, que mostraba los magníficos resultados de esta sustancia en la remisión de tumores en varios modelos in vitro. Sin embargo, una noticia tan esperanzadora es entendida por muchos como un argumento para criticar a los laboratorios farmacéuticos: El DCA no se puede patentar, es una molécula muy simple y además hace años que se utiliza en otras patologías. En consecuencia, "nunca llegará a los enfermos".
La desinformación y la desesperación no son buenas compañeras, y al poco tiempo algunas asociaciones de enfermos (organizados por compañías poco respetables, todo hay que decirlo) deciden empezar a experimentar el nuevo tratamiento por su cuenta, con las consecuencias que comentábamos en este blog.Los científicos han encontrado la cura contra el cáncer, y a la industria farmacéutica no le interesa.
La investigación sigue adelante
Sin embargo, tras los buenos resultados de las pruebas preclínicas, el mes que viene empezará el ensayo clínico. En él participarán 50 pacientes con astrocitomas y glioblastomas, dos tipos de tumores cerebrales malignos que, o bien acaban de ser diagnosticados o bien no han respondido ha otros tratamientos.
Los ensayos clínicos son la etapa intermedia entre la investigación de un nuevo medicamento, entre el laboratorio y la salida al mercado. Durante los 10 años que duran de media, el nuevo fármaco es administrado a voluntarios y pacientes con el fin de demostrar que es eficaz y seguro, o, al menos, que es más eficaz que seguro.
Sin embargo, tras los buenos resultados de las pruebas preclínicas, el mes que viene empezará el ensayo clínico. En él participarán 50 pacientes con astrocitomas y glioblastomas, dos tipos de tumores cerebrales malignos que, o bien acaban de ser diagnosticados o bien no han respondido ha otros tratamientos.Los ensayos clínicos son la etapa intermedia entre la investigación de un nuevo medicamento, entre el laboratorio y la salida al mercado. Durante los 10 años que duran de media, el nuevo fármaco es administrado a voluntarios y pacientes con el fin de demostrar que es eficaz y seguro, o, al menos, que es más eficaz que seguro.
Este tipo de estudios se dividen en cuatro fases. La fase I es la más delicada, pues el medicamento nunca se ha administrado a humanos. Para ello un pequeño grupo de voluntarios sanos se presta al ensayo que servirá para determinar si aparecen efectos secundarios inesperados. Buenas noticias, en el caso del DCA nos hemos saltado esta parte porque:
- Ya conocemos su efecto en las personas, se utiliza como fármaco en otras enfermedades.
- Cuando hablamos de enfermedades terminales no hay tiempo que perder.
Si todo va bien, en pocos años se iniciará la fase III con un grupo aún mayor de enfermos (varios miles). La idea es acercarse todo lo posible a la utilización real del medicamento. Son estudios en los que participan varios hospitales al mismo tiempo y, cada vez más a menudo, de distintos países. La fase IV es lo que se conoce también como farmacovigilancia y es el control del medicamento una vez en el mercado.
Pero, una vez más, no vayamos tan rápido. Hay que recordar que el DCA es sólo una de tantas moléculas que han demostrado que pueden inhibir el crecimiento de tumores en modelos in vitro o animales. En segundo lugar, 50 personas no está nada mal, pero sólo se va a estudiar el efecto del DCA en un solo tipo de cáncer.
Por otra parte, lo que es seguro es que el DCA no será nunca LA cura contra el cáncer, pues aunque funcione muy bien en algún tipo de tumor, hoy en día los mejores resultados en quimioterapia se obtienen de la combinación de varias vías de ataque simultáneas.
Y para finalizar, un extracto de la página Cancer Research UK, que resume muy bien como están las cosas en el caso de la investigación contra el cáncer en general, y del dicloroacetato en particular:
El que no esté protegido por una patente no es una barrera para que el dicloroacetato se convierta en un tratamiento contra el cáncer. Por ejemplo, la Cancer Research UK está trabajando con un fármaco sin patente que podría utilizarse en varios tipos de tumores infantiles poco frecuentes. No ha ninguna "conspiración" de las compañías farmacéuticas impidiendo la investigación con el DCA, lo que ocurre es que todavía no tenemos datos suficientes para que éste se pueda empezar a utilizar en clínica.Es poco probable que un compuesto se convierta en "la cura" del cáncer, y mucho menos que el DCA sea el fármaco maravilloso que anuncian algunos titulares. El cáncer es una enfermedad compleja, con muchas caras, en el que intervienen numerosos procesos del metabolismo celular. Un sólo medicamento no puede bloquear todas estas vías.
Artículo | New Scientist
Estudio original | Cancer Cell













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2 comentarios:
Hi i was just stopping by. This is a great blog. I really like the set-up and posts. Keep up the great work.
Glad you like it, Donald :) Thanks a lot for your comment.
Por cierto, ahora la que se pone conspiranoica soy yo... ¿por qué esta noticia no interesa? :(